En este escenario, economistas del sector privado señalan que el estancamiento dificulta la recuperación de los sectores económicos que aún no han experimentado las mejoras visibles en los rubros exportadores.
La consultora Outlier subrayó que desde la segunda mitad de 2025, cuando se interrumpió el crédito a raíz de un drástico aumento de las tasas, la actividad económica ha comenzado a depender cada vez más de los impulsores del agro, la energía y la minería.
El informe de Outlier manifestó: “Creemos necesaria una recuperación del crédito, que además es una fuente endógena de creación de pesos, para que la economía recupere parte del dinamismo perdido. En ese sentido, parecería clave la flexibilización de los requisitos de encajes, particularmente la integración diaria de los mismos”.
Sin embargo, las recientes declaraciones del presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, indicaron un rumbo opuesto. En conferencia de prensa, desestimó la posibilidad de relajar los encajes en el corto plazo.
Analistas de Outlier reconocieron que modificar los encajes —la cantidad de pesos que los bancos deben mantener inmovilizados sin interés— podría complicar la estrategia oficial para mantener el dólar en la franja de $1500, además de incrementar el coste de la esterilización de pesos excedentes.
No obstante, consideraron que, si la situación actual persiste, será más difícil que la actividad vuelva a tomar impulso y que su crecimiento dependerá en gran medida de lo que suceda con los precios internacionales y las condiciones climáticas.
Desde GMA Capital corroboraron la necesidad de realizar algún ajuste en los encajes para fomentar el crédito. “La decisión tiene un impacto directo sobre la capacidad prestable de los bancos y ayuda a explicar por qué el costo del crédito permanece elevado”, afirmaron.
Un claro ejemplo de esta dinámica se observa en la disparidad entre la tasa de plazos fijos superiores al millón de pesos (Badlar), que ronda el 22%, y el costo promedio de los préstamos personales, situado en torno al 66% nominal anual. Según GMA, esta brecha entre tasas activas y pasivas alcanzó un promedio de 2,8 veces en 2026, marcando el mayor registro en 14 años.
Además, en las últimas semanas, las tasas en pesos han aumentado como respuesta a decisiones del equipo económico que han restringido la cantidad de pesos disponibles. GMA sostuvo que este aumento incide negativamente en la recuperación de la actividad y limita el financiamiento privado.
“Con este telón de fondo, el esquema de encajes empieza a jugar un rol importante, ya que limita la liquidez disponible en el sistema y mantiene elevado el costo del financiamiento”, completó la firma.
Los datos oficiales del BCRA, publicados el último viernes, revelaron un crecimiento del 1,2% en términos reales y sin estacionalidad para el financiamiento en pesos durante julio, destacando que este fue el mejor rendimiento desde octubre del año anterior.
“El principal aporte al crecimiento del mes provino, por tercer mes consecutivo, de los préstamos comerciales, que registraron un aumento del 2% mensual s.e. a precios constantes. Dentro de esta categoría, sobresalieron los adelantos en cuenta corriente, con una suba del 7,6% real s.e., mientras que las financiaciones mediante documentos (descontados y a sola firma) se mantuvieron relativamente estables (-0,2% real s.e.)”, indicó el organismo en su informe monetario mensual.
El stock de créditos con garantía también mostró un aumento del 0,8% real s.e. gracias a las líneas hipotecarias, que crecieron un 2,1% en el mes, mientras que las prendarias cayeron un 0,8% real, según los cálculos oficiales.
“Los préstamos al consumo anotaron un leve ascenso en el mes (0,5% real s.e.), impulsados por las financiaciones con tarjeta de crédito, que se elevaron un 1,4% real s.e. En tanto, los préstamos personales disminuyeron un 0,4% real s.e.”, detalló el BCRA.
