Embrollo en Brasil: un delincuente se hizo pasar por técnico y estafó a un futbolista

El ámbito futbolístico brasileño atraviesa una fuerte conmoción tras conocerse los pormenores de la denominada Operación Falso 9. Las policías de Río Grande do Sul y Río de Janeiro arrestaron en Itaperuna a Lucas de Oliveira Eduardo, un delincuente con antecedentes en las divisiones menores, quien llevó a cabo una maniobra criminal insólita. Mediante un perfil de WhatsApp clonado que simulaba ser el director técnico portugués del Gremio, Luís Castro, este individuo entabló conversaciones extensas con varios integrantes del plantel. Sin embargo, la astucia de los argentinos Walter Kannemann y Andrés D’Alessandro fue decisiva para desmantelar la farsa.

De acuerdo a informaciones provenientes de medios brasileños, el impostor dominaba la «jerga futbolera», lo que le permitió ganarse la confianza de sus víctimas. El delantero colombiano del Tricolor, José Enamorado, terminó cayendo en su trampa tras varias charlas sobre su desempeño, transfiriendo 22.500 reales (aproximadamente 4 mil dólares) a través del sistema Pix con la excusa de financiar un proyecto benéfico de 300 canastas de alimentos. Durante las conversaciones, el delincuente indagó sobre su rutina, familia y entrenamiento, alabando su dedicación antes de solicitar que mantuviera en secreto el contacto para evitar que el resto del equipo conociera el intercambio. Hasta el momento, el dinero no ha sido recuperado.

El plan del falso técnico comenzó a desmoronarse cuando intentó afirmarse en la jerarquía del vestuario. Walter Kannemann, célebre defensor argentino del Gremio, fue uno de sus objetivos. Con el fin de establecer su rol como líder, el estafador envió instrucciones técnicas y, sorprendentemente, le ordenó presentarse más temprano a entrenar en el predio Luiz Carvalho, situado en la colonia Humaitá.

El carácter y la experiencia del exjugador de San Lorenzo se hicieron evidentes rápidamente. Al percibir un tono extraño en el mensaje y la inusual forma de comunicación para hacer este tipo de exigencias, Kannemann decidió verificar la orden con la directiva del club.

Al descubrir que no había ninguna instrucción válida del verdadero Luís Castro, según mencionó uno de los portales de noticias, el argentino activó las alarmas internas y su denuncia formal ante la 4.ª Comisaría de Policía de Porto Alegre impulsó la investigación judicial. Otros tres jugadores también fueron contactados por el impostor, todos con relatos coincidentes.

La ambición del delincuente no se limitó al Gremio. También intentó involucrar al ícono del eterno rival, el Internacional de Porto Alegre: Andrés D’Alessandro. Haciéndose pasar por un conocido del ámbito futbolístico y tanteando la posibilidad de pedir dinero, el estafador trató de enganchar al exvolante argentino en un diálogo informal. Sin embargo, D’Alessandro consideró su aproximación sospechosa y fuera de lugar. Sin dudarlo, cortó la conversación de inmediato, interrumpiendo el contacto y dejando al delincuente sin éxito, mientras la policía ya seguía sus pasos.

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