En el Nations Championship, el equipo obtuvo una victoria y sufrió dos derrotas. También enfrentó a Sudáfrica y Australia, a quienes se medirán de nuevo este sábado en Mendoza. La agenda hacia 2026 culmina con los cuatro partidos restantes en Europa, donde se enfrentarán a Irlanda, Italia, Inglaterra y al partido de la final del torneo interhemisférico.
Las derrotas no son el único aspecto a considerar, ya que World Rugby clasifica cada resultado para establecer un coeficiente que ordena a los equipos. Luego de un 2025 que los impulsó como cabeza de serie del Mundial 2027, comenzaron este año en el quinto puesto del ranking, pero ahora han descendido al séptimo. Si sufren otra derrota en Mendoza, podrían caer al octavo puesto antes de encarar los partidos de visitante en el torneo ante el Hemisferio Norte.
Sin embargo, hay otro modo de interpretar las estadísticas: ningún equipo superó a Los Pumas por un margen mayor que el logrado en su única victoria, 35-21 ante Gales, con una diferencia de dos tries. La mayor diferencia en sus caídas fue de nueve puntos, cuando Escocia les ganó 47-38 en Córdoba. En San Juan, ante Inglaterra, la derrota fue 31-24, quedando a un try de distancia, mientras que, contra Sudáfrica, fue 17-10. En su última presentación ante Australia, la diferencia fue la menor, 27-21. Se registró una tendencia alentadora, ya que el equipo anotó 128 puntos y recibió 143, lo que arroja una diferencia negativa de solo 15 puntos contra oponentes de clase mundial.
Esta combinación resalta una característica clave: Los Pumas son competitivos, pero no logran ganar. Luchan hasta el final, pero hasta ahora no han logrado cruzar la línea de meta. ¿Qué sucede? Aparentemente, sus atributos técnicos no son parte del problema.
Los jugadores que apenas cuentan con dos o tres partidos con el Seleccionado demuestran el mismo compromiso que aquellos con más de 100 presentaciones. Esta ampliación de la base, característica del estilo de Contepomi, parece inclinar la balanza a su favor. ¿Podría ser una cuestión anímica?
Andrés Bordoy, uno de los entrenadores que acompaña a Contepomi, plantea: «No te diría que es un problema anímico, es una cuestión de foco, de conectar, de estar bien focalizado en esa acción que viene».
Si a Contepomi le molesta perder más de lo que le agrada ganar, su asistente igualmente siente la incomodidad de lidiar con las derrotas. «Hablamos mucho de no mirar los resultados, pero es una realidad: no voy a mentir, están los resultados y es por lo que estamos aquí», explica. Pero, a su vez, intenta poner el foco en aspectos más allá del marcador.
«Con Sudáfrica también perdimos por siete puntos, y las sensaciones fueron distintas porque hubo menos errores no forzados; pudimos contrarrestar la fortaleza de Sudáfrica en algunos momentos. Claramente no fue suficiente y el resultado se inclinó a favor de Sudáfrica. En cambio, contra Australia, sentimos que no estuvimos tan finos y hubo más errores no forzados», señaló, y advierte que esta semana el concepto de ‘errores no forzados’ será clave en el planteamiento táctico y en los entrenamientos en Mendoza.
Antes de caer ante Australia, Los Pumas lograron estar 22-21, pero no pudieron mantener esa ventaja. Los Wallabies recuperaron el control y mantuvieron su ventaja hasta el final.
Simón Benítez Cruz también atribuye las derrotas a errores no forzados y a indisciplinas, aunque aclara que los partidos no se determinan en la última jugada, sino que las oportunidades que se presentan al final son un reflejo de situaciones acumuladas en los 80 minutos de juego.
«Son oportunidades que se nos escapan en el primer tiempo o más adelante, y parece que todo se define en la última jugada. Obviamente, uno juega para ganar, pero estamos trabajando arduamente cada semana; a veces los resultados no se dan. Debemos pasar la página y aprovechar la revancha este fin de semana», aconseja el medioscrum.
El desafío radica en la dificultad para cerrar partidos que a menudo permanecen abiertos hasta el último instante. Contepomi ya había señalado esta cuestión al evaluar el desempeño del equipo, reforzando la necesidad de transformar la competitividad en resultados y evitar que el seleccionado quede sistemáticamente «del lado negativo» del marcador.
Parte de este desafío, según se discutió, se evidenció en el ruck. Gerónimo Prisciantelli destacó que la falta de agresividad en esta área permitió a Australia disputar y recuperar pelotas fácilmente. El ataque argentino fue interrumpido sin dificultad, lo que complicó el desarrollo de fases. Esta carencia había sido mencionada hace semanas como «falta de urgencia».
«Nos robaron muchas pelotas y eso nos hizo perder el ritmo, impidiendo que pudiéramos desarrollar nuestro juego de fases. Por lo tanto, este será el principal aspecto a mejorar», enfatizó Prisciantelli tras el partido, y es probable que este concepto esté en el centro de los entrenamientos que iniciaron el martes en Mendoza.
Los Pumas ya no necesitan demostrar que pueden competir con los mejores, pero buscan entender por qué les resulta tan complicado conseguir triunfos. Al final, lo que más importa es ganar.
