El consenso de los analistas ofrecerá una señal clave para evaluar si las principales variables nominales y reales se mantienen dentro de lo previsto por el programa económico o si, tras los vaivenes de los meses anteriores, se profundizaron los ajustes en las estimaciones privadas.
En informes previos, las consultoras incorporaron el impacto de la recesión técnica registrada en trimestres anteriores. Eso llevó a recortes pronunciados en las proyecciones anuales del Producto Bruto Interno, que ubicaron el crecimiento en torno del 1,5 por ciento. Ahora, la atención está puesta en posibles señales de rebote y en una estabilización definitiva durante el último tramo del año.
La evolución de los precios minoristas ocupa un lugar central en el análisis de los operadores. Las estimaciones previas de las principales consultoras que participan del relevamiento indican que el índice de precios al consumidor de octubre habría mantenido la tendencia de moderación, con una suba de entre el 1,8 y el 2 por ciento.
El achicamiento de la brecha cambiaria, la estabilidad de las cotizaciones financieras y el ancla fiscal sustentan las proyecciones de registros contenidos. Ese escenario reduciría de manera gradual la inercia inflacionaria que predominó al comienzo de años anteriores.
La evolución del dólar oficial será otro de los focos de atención cuando se conozcan los datos. Con un esquema de deslizamiento administrado que busca evitar descalces y coordinar las variables monetarias, el mercado espera que se confirme una trayectoria previsible de depreciación para el tipo de cambio mayorista.
Las mesas de dinero no prevén una corrección abrupta y aguardan señales sobre la disponibilidad de divisas para los próximos meses. El análisis se da en un contexto de superávit comercial relativamente sólido y de evolución de las reservas.
Por último, el informe del Banco Central permitirá conocer la evaluación del mercado sobre la actividad económica después de los meses más complejos del año. En momentos en que los analistas siguen de cerca la velocidad de un eventual rebote trimestral, las proyecciones del PBI ayudarán a determinar si esperan una recuperación consolidada en el cuarto trimestre o si predomina la cautela sobre el ritmo del consumo y de la demanda agregada en los próximos meses.
